Monitoreo volcánico

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El INGEMMET realiza el monitoreo de los peligros geológicos (volcanológicos) basado en su Reglamento de Organización y Funciones (ROF), aprobado mediante Decreto Supremo Nº 035 – 2007 – EM.

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El INGEMMET inició el monitoreo de los volcanes activos del sur del Perú en el año 2005, con los métodos geoquímicos. Actualmente, a través del Observatorio Vulcanológico del INGEMMET el monitoreo se realiza mediante cuatro técnicas especializadas: monitoreo geoquímico, sísmico,  geodésico, y visual, cuyo seguimiento de forma continua y permanente, tiene como objetivo detectar oportunamente condiciones anómalas precursoras de algún proceso eruptivo.

   1. Vigilancia Sísmica

Consiste en registrar y conocer la dinámica del volcán a partir de los diferentes tipos de sismos asociados al fracturamiento de rocas (sismo volcano – tectónicos), ascenso y acumulación de magma y gases (sismo tipo largo periodo, tremor, explosión) que ocurren en el interior de la estructura volcánica. La vigilancia sísmica se realiza mediante la instalación de sismómetros sobre  y alrededores del edificio volcánico. El incremento y/o disminución de los sismos volcánicos, el tipo señal y su frecuencia, podrían indicarnos la ocurrencia de una probable erupción.

   2. Vigilancia Geoquímica

Los fluidos volátiles o gases de origen magmático ascienden a la superficie por medio de fracturas y/o conductos del volcán, manifestándose en la superficie como fumarolas. Mas del 80 por ciento de todo el gas emitido por los volcanes es vapor de agua, mientras que el bióxido de carbono (CO2), bióxido de azufre (SO2) y compuestos de cloro (Cl), flúor (F), monóxido de carbono (CO), nitrogeno (N) representan menos del 20 por ciento.

La vigilancia permanente de las concentraciones en la composición química y los parámetros fisicoquímicos (temperatura, pH, conductividad eléctrica) de las fuentes de aguas termales y fumarolas de zonas próximas a los volcanes, podrían indicar un incremento de la actividad volcánica y podrían ser precursores de una erupción volcánica.

   3. Vigilancia geodésica

Cuando el magma (liquido, gases, rocas fundidas, etc.) asciende a la superficie ejerce una presión en el interior del volcán causando deformación (inflación o deflación), que es imperceptible al sentido humano. Por tal motivo, se utilizan instrumentos adecuados de medición (GPS, EDM), estación total, etc.) que miden variaciones del orden del milímetro y que pueden alertar la ocurrencia de una probable erupción.

    4. Vigilancia Visual

En un proceso de reactivación volcánica, los volcanes emiten gases y posteriormente cenizas y/o proyectiles balísticos, los cuales deben ser descritos de manera permanente y detallada para poder determinar y cuantificar  un eventual incremento de actividad que indique la probable ocurrencia de una erupción. Este trabajo se realiza a través de cámaras de vídeo instaladas en inmediaciones del volcán o mediante la inspección in situ del terreno.

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