Mapa de peligro del volcán Ticsani

EVALUACION DE PELIGROS DEL VOLCÁN TICSANI

Los principales peligros que presenta o puede presentar el volcán Ticsani son:

Peligros por caídas de tefras y proyectiles balísticos

Las caídas o lluvias de ceniza y escoria se generan cuando los fragmentos de roca son expulsados hacia la atmósfera violentamente, formando una columna eruptiva alta y que posteriormente caen sobre la superficie terrestre. Los fragmentos más grandes y densos caen cerca del volcán y se denominan bombas o bloques (>64 mm), mientras que las partículas de menor tamaño, denominadas lapilli (2-64 mm) y ceniza (<2 mm) son llevadas por el viento a grandes distancias, luego caen y forman una capa de varios mm o cm de espesor. Estas partículas pueden causar problemas de salud en las personas, contaminar fuentes de agua, colapsar los techos por el peso acumulado, afectar cultivos, interrumpir el tráfico aéreo, entre otros.

Los proyectiles balísticos siguen trayectorias que no son afectadas por la dinámica de la columna eruptiva o la dirección del viento. Son expelidos a decenas o centenares de metros por segundo y típicamente se hallan restringidos a un radio de 5 km del centro de emisión (Tilling, 1989). El peligro de impacto es grande cerca al cráter, y decrece conforme se incrementa la distancia (Walker, 1971). Se han encontrado proyectiles balísticos (bombas volcánicas en “costra de pan”), asociados a la caída de pómez “Ticsani pardusco”, producida hace menos de 400 años. A tres kilómetros al noroeste del cráter C3, miden de 35 a 50 cm de diámetro.

La evaluación de los peligros por caída de se realizó en base a los alcances del lapilli pómez “Ticsani gris”. Está ligada a una erupción explosiva sub-pliniana con Índice de Explosividad Volcánica 4, ocurrida hace 10,600 +/- 80 años (Holoceno inferior) (Mariño, 2002). La isópaca de 1 cm cubre un área no menor de 806 km2 y la dirección de dispersión fue N104°, es decir, predominio de vientos en dirección ESE. La caída de pómez “Ticsani pardusco”, ocurrió hace menos de 400 años,  y tuvo dirección de dispersión SE.

La distancia alcanzada se estima que podría sobrepasar fácilmente los 50 km, en barlovento. Los pueblos de Calacoa, Quebaya, Cuchumbaya, San Cristóbal y Soquezane, resultarían seriamente afectadas. Las vías de comunicación que unen Moquegua-Puno, Ilo-Desaguadero (vía “transoceánica”) y Moquegua-Calacoa-Carumas, se verían interrumpidos.

La evaluación de peligros por caídas de ceniza se realizó en base al depósito de ceniza “Ticsani gris”, ocurrido hace un poco más de 400 años y probablemente menos de 2000 años. A 12.4 km al sur del volcán su espesor es 5 centímetros. La dispersión fue en dirección SE. De producirse una erupción sub-pliniana, las cenizas podrían ser transportadas por el viento preferentemente en dirección N110° y N260° (en función de la dirección del viento).

Las partículas finas fácilmente llegarían a cubrir ciudades importantes como Moquegua, Desaguadero, Juliaca, así como pueblos menores y vías de transporte terrestre comprendidas en dicha zona. Los aeropuertos de Desaguadero, Puno y Moquegua serían cubiertos por las cenizas, y el transporte aéreo se vería interrumpido. Finalmente, las operaciones mineras en Cuajone y Toquepala, también se verían sustancialmente afectadas.

Peligros por flujos piroclásticos por colapso de domos

Los flujos piroclásticos son masas calientes (300°C a 800°C), conformadas por una mezcla de ceniza, escoria, fragmentos de roca y gases. Estos flujos descienden por los flancos del volcán a ras de la superficie y a grandes velocidades, entre 200 y 300 m/s. Se compone de una base densa y una oleada en forma de nube de ceniza que se desplaza adelante o cabalga la base (Tilling, 1989). Se podrían originar por colapso gravitacional o explosión de domos lávicos.

La historia eruptiva del “Ticsani moderno”, registra dos secuencias de flujos piroclásticos asociados al colapso de domos. Los depósitos se hallan canalizados, rellenando quebradas al suroeste (bajada Ticsani-Soquezane) y noroeste (bajada Ticsani-Calacoa). Se encontraron afloramientos a cinco kilómetros al oeste, del lugar donde se produjo el colapso. Es muy probable que hayan alcanzado distancias mayores, hoy no se registran debido a la erosión.

Peligros por flujos de avalanchas de escombros

Las avalanchas de escombros son deslizamientos súbitos de una parte voluminosa de los edificios volcánicos. Se originan debido a factores de inestabilidad, tales como la elevada pendiente del volcán, presencia de fallas, movimientos sísmicos fuertes y explosiones volcánicas. Las avalanchas de escombros ocurren con poca frecuencia y pueden alcanzar decenas de km de distancia. Bajan a gran velocidad y destruyen todo lo que encuentran a su paso.

Debido a la descompresión de los sistemas hidrotermales y/o magmáticos, la importante presencia de fluidos hidrotermales y agua meteórica, éstos flujos poseen mayor movilidad que sus similares no volcánicos. Las avalanchas volcánicas ocurren luego de terremotos, erupciones volcánicas o intrusión de cuerpos ígneos.

La más voluminosa avalancha de escombros de un volcán del Pleistoceno, reconocida en la ZVC de los Andes de Sudamérica, se produjo por el colapso del edificio “Ticsani Antiguo”. Los extensos depósitos de avalanchas de escombros emplazados hacia el oeste dan cuenta de dicho colapso. Los flancos de los domos del edificio “Ticsani moderno”, ahora tienen pocas probabilidades de colapsar. La moderada pendiente y la limitada alteración de las rocas, hacen que el edificio se muestre estable. Por otro lado, la elevada alteración hidrotermal de los depósitos del edicio “Ticsani antiguo”, junto a la moderada a fuerte pendiente del lado oeste (C° Sayhuani) y norte (“cicatriz de colapso”), son factores de inestabilidad que podrían propiciar en un futuro la generación de avalanchas de escombros.

De producirse el coplapso del edificio volcánico, las avalanchas de escombros podrían recorrer entre 7 y 20 kilómetros de la fuente. Al integrarse el agua de los ríos Putina, Carumas y Cuchumbaya, pasarían gradualmente a lahares y serían canalizados aguas abajo.

Peligros por flujos de lahares

Los flujos de barro son mezclas de partículas volcánicas de tamaños diversos movilizados por el agua, que fluyen rápidamente (20-60 km/h). Se generan en periodos de erupción o de tranquilidad volcánica. Los flujos de barro pueden ser generados durante una erupción volcánica debido a la fusión del hielo y nieve que yace en la cumbre del volcán durante los meses de diciembre a abril, así como también pueden originarse por la ocurrencia de lluvias intensas entre los meses de enero y marzo. Estos flujos viajan a lo largo de quebradas o ríos y eventualmente pueden salir de estos cauces. El área afectada depende del volumen de agua y de materiales sueltos disponibles, así como de la pendiente y topografía. Normalmente destruyen todo a su paso y pueden alcanzar grandes distancias (>200 km).

Los depósitos de avalanchas de escombros del edificio “Ticsani antiguo” llegaron hasta la intersección de los ríos Tambo y Omate. En su recorrido represó e incorporó paulatinamente agua, originando lahares. Los lahares se desplazaron aguas abajo y recorrieron más de 100 km. Las terrazas aluviales más antiguas de más de 10 m de espesor, asentadas a 20 m de altura del cause del río Tambo, están conformados por éstos lahares.

Como se ha mencionado anteriormente, de generarse avalanchas de escombros en el volcán Ticsani, éstas recorrerían entre 7 y 20 kilómetros hacia el oeste. Integrarían las aguas de los ríos Putina, Carumas y Cuchumbaya, y pasarían gradualmente a lahares. Los lahares serían canalizados y se desplazarían aguas abajo más de 30 km.

Peligros por flujos de lava

Los flujos de lava son corrientes de roca fundida, que son expulsadas por el cráter o fracturas en los flancos del volcán. Pueden fluir por el fondo de los valles y alcanzar varios kilómetros, pero en el caso del volcán Ubinas, normalmente se enfrían en la zona del cráter (domos) o recorren escasos kilómetros. Los flujos de lava destruyen todo a su paso, sin embargo no representan un peligro alto para las personas debido a su baja velocidad.

Las lavas del vulcanismo Ticsani son de composición intermedia a ácida y viscosas. Los flujos lávicos del edificio “Ticsani antiguo” recorrieron mayor distancia. Sin embargo, en el futuro es más probable que las lavas tengan similares características a las que conforman el edifio “Ticsani moderno” (lavas en bloques y domo-coladas). Estas lavas son muy viscosas y recorrieron menos de 7 km desde la fuente (Figura 6). En base a ello, se prevee que futuras emisiones lávicas afectarían zonas cercanas al volcán y no tendrían efectos nocivos importantes.

Peligros por gases volcánicos y lluvias ácidas

Durante las erupciones volcánicas se produce una importante liberación de gases, principalmente vapor de agua; pero también dióxido de carbono, dióxido de azufre, ácido clorhídrico, monóxido de carbono, acido fluorhídrico, azufre, nitrógeno, cloro y fluor. Estos gases se diluyen y dispersan rápidamente, sin embargo pueden alcanzar concentraciones altas en las zonas bajas o depresiones muy cercanas al volcán, donde pueden generar intoxicación y muerte de personas y animales. Los gases también pueden condensarse y adherirse a partículas de ceniza, así como reaccionar con las gotas de agua y provocar lluvias ácidas que generan corrosión, daños en los cultivos, así como contaminación de aguas y suelos.

Normalmente en las depresiones topográficas se produce concentraciones importantes de los gases, debido a que son más densos que el aire (Thorarinsson, 1979). Por ello los pobladores de Quebaya y Cuchumbaya, situados al este del volcán, podrían ser afectados por los gases mencionados, ya que se encuentran en depresiones con limitada circulación de aire.

 REFERENCIAS

  • Mariño J., Thouret J. (2002).- Volcán Ticsani (Sur del Perú): Lavas y depósitos piroclásticos asociados al emplazamiento de domos durante el Holoceno. Sociedad Geológica del Perú, Vol. Esp. II, p. 245.
  • Mariño J. (2001).- Estudio geológico vulcanológico y evaluación de peligros del volcán ticsani  (sur del perú)Volcán Ticsani (Sur del Perú). Tesis, Universidad Nacional de Ingeniería, 160 p.
  • Tilling, R. (1989).- Short course in geology: Vol. I – Volcanic Hazards – Short course, 28th International Geological Congress, Washington D.C., 107 p.
  • Tilling, R., Beate, B. (1989).- Los Peligros Volcánicos. Organización Mundial de Observatorios Volcanológicos (WOVO). California, USA.
  • Walker G.P.L. (1971).- Grain-size characteristics of pyroclastic deposits. J. Geol. 79, p. 696-714.

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